Están recogiendo las terrazas. A pesar de llevar un abrigo que casi me llega a los tobillos el frío se mete hasta los huesos. La niebla cubre el centro de la ciudad. Miro el reloj. Quedan diez minutos para el toque de queda. En nueve estaré en casa. Por la calle solo veo a un par de personas que caminan con rapidez, supongo que para llegar pronto a sus hogares. Casi un año después, mismo escenario, distinta situación. Los interiores de los locales de ocio llenos a rebosar. Vida normal. Elecciones en febrero. Campaña electoral a la vista.
Hace un año el Ejecutivo Regional no paraba de tomar medidas para intentar frenar la expansión de la Covid-19. Cerraba el interior de la hostelería, limitaba las reuniones con los no convivientes, prohibía la movilidad entre provincias. Ahora ha apostado por lo que denominan "campaña en positivo", sin pasaporte Covid y sin apenas restricciones a pesar de que el Comité de Expertos las ha recomendado. La diferencia de entonces con la actualidad radica en que se aproximan elecciones autonómicas.
Durante los últimos meses han sido muchos los rumores que apuntaban a un seguro adelanto electoral en Castilla y León, debido a los 'diferentes criterios' entre el Partido Popular y Ciudadanos, su socio en el gobierno de coalición de la Junta, algo que finalmente ha sucedido.
Tras la consiguiente convocatoria, los que eran socios y como buenos colegas se mostraban afecto político en público han empezado a tirarse los trastos a la cabeza, vía Twitter mediante vídeos acusatorios de corrupción y mentiras. Mientras tanto, la Tasa de Incidencia Acumulada de Casos Diagnosticados a 14 días se sitúa ya por encima de los 1.000, y aunque la gravedad de los casos es inferior a olas anteriores, si seguimos a este ritmo de incremento a lo mejor tenemos que acudir el 12 de febrero a las urnas enfundados en trajes EPI.
Castilla y León está siguiendo la estrategia sanitaria utilizada por la presidenta madrileña Díaz Ayuso. Todo sea por recuperar un puñado de votos de los hosteleros, el colectivo que más 'ganas' le tiene al Gobierno, ahora de Mañueco y hasta hace muy poco de Mañueco-Igea.
Díaz AyusoMañuecoMañueco-IgeaSea como fuere, la política sanitaria que se está practicando ahora difiere mucho de aquella en la que teníamos que mirar el reloj para estar en nuestras casas antes del toque de queda de las ocho de la tarde.